Me
llamo Alan Stivell y aparezco en los inicios de la idea de la música celta de la
cual soy el principal especialista.
Orientado desde siempre hacia el futuro, no por ello he dejado nunca de crearme una base auténtica a partir de la cual evolucionar. Para ello estudié durante años la música tradicional bretona (obteniendo premios en varias ocasiones) y las músicas de otros países celtas, siendo el único que lo ha hecho de forma sistemática.
Junto a mi padre, Georges Cochevelou, hice renacer el arpa celta en Bretaña y la difundí a partir de los nueve años primero por Francia y más tarde por todo el mundo.
Con este instrumento ya participé (en los años cincuenta) de una fusión celto-clásica (iniciada por autores como Jef Le Penven, Guy Ropartz y Paul Le Flemm o andaduras similares como la de Béla Bartók).
La llegada del rock y la guitarra eléctrica a Europa (a finales de los cincuenta) me dio, en fecha muy adelantada, la idea de crear un rock celta, así como de futuras arpas célticas eléctricas.
Eso no pudo hacerse realidad (en cuanto a músicos, fabricantes de instrumentos y tecnología) hasta diez años más tarde, pero, aun así, fue una labor pionera. Mis primeros ejemplos fueron “Pop-plinn” en 1971 y el LP A L´Olympia en 1972.
Me interesé por las músicas del mundo (no sólo la celta, la clásica y el rock) desde la juventud, atendiendo especialmente a las de América del Norte y del Sur y a las de Extremo Oriente.
La idea de una música mundial germinó, por tanto, muy pronto en mi (mi sinfonía celta, de distintas influencias, la empecé a escribir a la edad de 15 años), quedando de manifiesto a partir del LP Reflets, de 1970, tanto en mi introducción escrita como en la variedad de arreglos inéditos.
Desde niño, fui muy sensible a todo tipo de injusticias (pueblos y culturas en peligro de extinción, problemas sociales) como muestran mis textos, pero también me interesé por la ecología, así como por la búsqueda de una nueva espiritualidad más universal.
A
raíz de que mi padre construyese en 1964 una arpa bárdica (de cuerdas
metálicas), empecé a improvisar de forma acústica o bien con micrófonos de
contacto y efectos electrónicos (también en ello fuí pionero) en músicas como
“Ys”, grabada posteriormente en
Renaissance De La Harpe Celtique. Fui,
por tanto, junto a
Brian Eno,
Philip
Glass y otros, uno de los
primeros músicos encuadrables en el género de la Nueva Era.
Fascinado por los inventos tecnológicos, los voy utilizando a medida que aparecen: sintetizadores, cajas de rítmos, secuenciadores, sistemas midi, informática musical, muestreadores, etc, como puede comprobarse desde finales de los setenta.
Reacio a encuadrarme en una única escuela, me dejo influir, pero no llego a integrarme por entero en ningún estilo musical. Al principio acuso la influencia del rock, el folk, el pop y las músicas orientales. Más tarde llegará el rap en Again y Brian Boru afianzandome más los grooves techno a partir de The Mist Of Avalon y Brian Boru.
Ya casi estamos en el S.XXI. Uno de los grandes problemas es que vamos a tener que convivir todos. ¿Acaso alguien desea la solución consistente en encerrarse todos en guettos, con las armas en la mano, como en la antigua Yugoslavia? ¿Acaso puede ilusionar la solución de fundirse totalmente en un molde, convirtiéndose en individuos intercambiables y numerados? Desde luego, hay que comparar las distintas soluciones para vivir entre esos dos infiernos posibles, encontrar un sistema que no limite los intercambios, sin fronteras, que permita que siga habiendo diversas formas de cultura y distintas formas de pensar.
En
mi disco 1 Douar
he querido tratar especialmente este tema. El título ya evoca la paradoja: La
Tierra, dicha en Bretón. Si se es mundialista (a mí me gustaría que la ONU fuese
una verdadera potencia gubernativa y que no estuvieran en ella representados
únicamente los estados sino todos los pueblos del mundo) no se puede elegir o
eliminar una lengua frente a las demás: todas pertenecen a un patrimonio común,
aunque nada impida instituir un bilinguismo entre la lengua de comunicación y la
lengua de cultura.
Necesito a la vez el mundo y Bretaña, lo global y lo local. Es lo que quiero expresar al saltar continuamente entre el texto bretón y algún otro idioma (francés, wolof, inglés, árabe, gaélico). Lo mismo ocurre con la música, que va y viene de mi cultura céltica a la de otros pueblos, atravesando los estilos musicales.
Desde niño me asombro la paradoja de unas similitudes tan grandes como las diferencias . Tanto la uniformidad como la balcanización de todo el planeta serían un infierno. No veo otra solución que la federalista para que la gente pueda ver llegar el tercer milenio sin temer demasiado por sus hijos.
Discografía:
3rd International Tour
A Home Coming, Journee A La Maison
Alan Stivell [Fontanta]
Alan Stivell [Impact]
Best Of Alan Stivell
Beyond Words
Celtic Rock
E Langonned
In Dublin
International Tour: Tro AR Bed
Journee a La Maison
Legend
Renaissance De La Harpe Celtique
![]()
Renaissance Of The Celtic Harpe
Suzi Macguire
Symphonie Celtique
Symphonie Celtique: Tir
Na N-og
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Telenn Geltiek, Harpe Celtique
Alan Stivell - Tri martolod
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